sábado, 20 de septiembre de 2008



Miraba hacia arriba y solo alcanzaba a ver su espalda. Blanca, como el yeso, dejaba caer sus brazos a lo largo del cuerpo con las palmas de las manos extendidas... Un manto que la cubre del sereno durante casi 400 días al año, y una corona,que sin brillantes, llama la atención lo suficiente como para que en la base de su pedestal, depositen claveles y demás vegetales mortuorios...

A su alrededor, malavaristas con zancos de charol negro y cuellos de camisetas estirados... En sus miradas, se intuye una dedicación nocturna...común para ambos sexos y todas las edades...

Pasan sin percatarse de que ella está ahí... Me ve llegar... me ve sentarme y mirarla... me ve disimular.... me ve marcharme y volver a los minutos, ahora con compañía... ni siquiera gira la cabeza para vernos pasar por detrás...

Si de repente... sin que ella ni nadie lo esperara me parara a mirarla a los ojos, blancos igual que todo, seguramente me hablaría... y eso que no suele creer... me contaría lo que ya se... me daría la razón, por estar loco, y me diría... NO LO MERECES... Me hablaría de lunas anteriores... de payasos diferentes y de manos que pasan agarradas a otras personas... de pinochos que caminan por su vera con la misma misión en la mirada...

Desde aquí, le dejo encargada una tarea que deberá tomar como un favor personal que solicito. Que no deje de estar vigilante, no pierda detalle, y que cuando vea caidas, extienda el brazo hacia adelante y ayude a incorporarse... eso sí... y EN ESO SOY IRREDUCTIBLE... que no me cuente ni una palabra... Que no pierda el tiempo en algo innecesario, porque, humildemente, tengo que decir que, YO LO SÉ TODO.

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