
...De lo que sucedió antes de que el buitre se apoyara en mi brazo izquierdo para dejar leer el mensaje que anudado a la pata traía, no voy a relatar nada… De lo que llevó a tomar la decisión de escoger un lazo negro para atar el rollo de pergamino a la pata del animal, y levantar el brazo señalándole que debía salir volando… No puedo contestar… De cómo logró orientarse, a esas horas de la mañana en que todavía no se distingue el color de los ojos del gato que se cruza en el camino y hacerse con la información de que mi ventana estaba abierta… no puedo dar una explicación convincente… de como pienso y en que trato de gastar más del tiempo que tengo en ocuparme en no hacer nada, pueden preguntarle a cualquiera que esté dispuesto a inventar una respuesta, será la misma que pueda inventar yo, los pasajeros de los dos veleros que cruzan el cabo que ve dormir, o las barandas metálicas que rompen la monotonía de ladrillos, que me impide ver más allá de ese horizonte, del color que usa el sol para bordar las iniciales de su nombre en el pijama que se pone los sábados...
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